lunes, 5 de julio de 2010

De ojos, mano y labio impío,
apostados en acecho
para robarte del pecho
tu corazón todo mío.
Lucharán en el vacío
sin lograr su pretensión
hasta que de mi pasión
liberada por Dios quedes.
Porque ni tú misma puedes
mandar en tu corazón.

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